Ante la presencia en nuestras vidas de una situación problemática, el recurso de buscar una atención psicológica privada, se desvela en los últimos años como una alternativa muy frecuente en nuestra sociedad.

Atrás quedan los prejuicios de los años 80 o principios de los años 90 (cuando la psicología de ámbito clínico y/o sanitario se desarrollaba y extendía a la población en nuestro país) que calificaban el ir al psicólogo como “estar loco”, lo cual generaba una cierta estigmatización en el cliente.

El desarrollo de la profesión de psicólogo clínico y/o sanitario con técnicas mejores cada vez y la expansión de la intervención psicológico a ámbitos que trascienden la psicopatología, conforman una realidad: todos conocemos a alguien que haya acudido a un psicólogo. Y no solo eso, a casi todos los que han ido les ha ido bien o les ha ayudado en algún sentido.

Originalmente la psicología clínica y/o sanitaria, desarrolló abordajes para problemas psicopatológicos tales como esquizofrenia, trastorno bipolar, trastornos del estado del ánimo, trastornos de ansiedad, trastornos de la alimentación, trastornos obsesivo-compulsivos, adicciones, etc. Por supuesto, la cada vez más extensa presencia en la población general dela depresión (la padecen entre un 10-15% de la población) y de la ansiedad (la padece entre un 15-20% de la población) ha contribuido a normalizar el tratamiento psicológico

Además el psicólogo cada vez es un apoyo más firme a la hora de afrontar otro tipo de problemas como por ejemplo;

– la toma de una decisión importante

– el afrontamiento de procesos vitales complejos como una separación o el duelo por el fallecimiento

– el entrenamiento de habilidades concretas (sociales, comunicativas…)

– asesoramiento y orientación a la vida

-gestión de las emociones y los pensamientos

– manejo del estrés en contextos académicos, laborales, deportivos…

– el afrontamiento de enfermedades (cáncer, esclerosis, diabetes, asma, fibromialgia, enfermedad de Crohn…)

problemas de conducta y pequeñas adicciones en niños y jóvenes

-etc.

¿SON EFICACES LAS TERAPIA S PSICOLÓGICAS?

Esta es quizá la pregunta más importante. Los pensamientos que con mayor frecuencia nos hacen estar reticentes a buscar este tipo de ayuda profesional son “si yo no puedo solucionar mi problema, nadie lo va a hacer por mí”, “qué me va a decir un psicólogo”, “es carísimo”, “ eso no vale para mí”.

La realidad es que las terapias psicológicas cada vez son más eficaces, es decir, cada vez obtienen el resultado que buscan. Esto es porque, como sucede en cualquier disciplina, cada vez se investiga más y se perfeccionan más los métodos y técnicas, cada vez hay más protocolos y guias de tratamientos basados en la evidencia (es decir, en estudios científicos que corroboran la idoneidad de esa intervención).

Del mismo modo, los tratamientos son cada vez más eficientes, es decir con una mejor relación entre el coste y el beneficio. Esto se debe, a que, precisamente por esos nuevos perfeccionamientos técnicos se consigue reducir el número de sesiones y, por lo tanto el coste total del tratamiento.

En este sentido, las investigaciones científicas acerca de las terapias psicológicas privadas en España (Labrador, 2010) hablan que entorno al 70% de los casos en consulta psicológica privada terminan el alta terapéutica (es decir, se consiguen todos los objetivos). El 30% restante corresponden a personas que abandonan la teraipia antes, muchas de las cuales lo hacen por “pronta mejoría” , es decir, al mejorar de sus problemas en las primeras sesiones, deciden abandonar y “seguir solos”.

En estos estudios se reafirma que la de 13 el número de sesiones medio de una terapia incluyendo seguimientos, esto es, sesiones para mantener las mejorías obtenidas.

Por lo tanto, el mito de que las terapias psicológicas son “para años”, es un mito, y solo se da en casos excepcionales donde, por algún tipo de psicopatología crónica se haga un acompañamiento al cliente en varias fases de su vida.

¿PARA QUÉ VOY A IR A UN PSICÓLOGO PRIVADO? ¿ES EFICAZ UNA TERAPIA PSICOLÓGICA PRIVADA?